Saltar al contenido principal
Logotipo de ExchangeWeatherExchangeWeather

Metodología

Esta página explica, con honestidad, cómo funciona el modelo detrás de la metáfora del clima — qué calcula, de dónde salen los datos, y qué partes del sitio ya están conectadas a datos reales y cuáles siguen en desarrollo.

El modelo: temperatura y cielo

Cada condición climática sale de combinar dos números reales del instrumento: su "temperatura" (el movimiento direccional, normalizado) y su "cielo" (qué tan agitada está su volatilidad comparada con lo normal para ese tipo de activo). Ninguno de los dos es una predicción — ambos describen lo que YA está pasando con el precio, no lo que va a pasar.

Las 6 condiciones

Cada instrumento cae en una de estas 6 condiciones, en este orden de prioridad (una caída fuerte y sostenida, por ejemplo, siempre se muestra como frío extremo, incluso si la volatilidad también sería suficiente para tormenta):

  1. 1
    Soleado

    Tendencia alcista con volatilidad baja: movimiento tranquilo y sostenido al alza.

  2. 2
    Parcialmente nublado

    Sin dirección clara — el precio se mueve en rango.

  3. 3
    Nublado

    Tendencia bajista leve, sin mucha turbulencia.

  4. 4
    Lluvia

    Baja con volatilidad moderada: más inestable de lo normal.

  5. 5
    Tormenta eléctrica

    Volatilidad extrema en cualquier dirección: movimientos bruscos e impredecibles.

  6. 6
    Frío extremo

    Caída fuerte y sostenida — un crash direccional, no solo ruido de volatilidad.

Cómo se calcula la temperatura

Se toma el % de cambio del instrumento y se divide entre su volatilidad típica — la propia de ESE instrumento, medida sobre un año de su propio historial, no la de su categoría entera. El resultado es un número comparable: +1 significa "una desviación típica al alza para este instrumento", no un porcentaje fijo. Así, un +2% no significa lo mismo en forex que en cripto, ni en el KOSPI que en el S&P 500.

Por qué cada instrumento tiene su propia vara

Antes todos los instrumentos de una misma categoría se comparaban contra el mismo número. El problema salta con un ejemplo real: el KOSPI se mueve normalmente unas 2 veces más que la mediana de los índices, así que medido contra la vara del S&P 500 marcaba "tormenta" casi todos los días — y una tormenta que nunca se despeja no informa nada. Al revés pasaba con Bitcoin, que contra una vara calibrada con criptomonedas pequeñas y muy volátiles parecía siempre en calma. Hoy la vara de cada instrumento sale de su propio historial semanal del último año.

Una precaución sobre esa vara

La vara propia de cada instrumento no se usa pura: se mezcla parcialmente con la de su categoría (65% propia, 35% de la categoría). Un año de historial es poco para distinguir "este activo realmente se mueve más" de "esta serie de datos tiene ruido", y sin esa mezcla un dato malo puede mandar a un instrumento directo a la condición más extrema del sitio. Preferimos perder un poco de precisión en los casos buenos antes que equivocarnos feo en los malos.

Cómo se calcula la condición del cielo

Se compara la volatilidad realizada actual del instrumento contra esa misma volatilidad típica propia. Si es menos del 85% de lo típico, el mercado está "tranquilo"; si supera 2.5 veces lo típico, se considera "tormenta" sin importar la dirección del precio. Entre esos dos extremos, la dirección (temperatura) es la que decide entre soleado/nublado o parcialmente nublado/lluvia.

El pronóstico de turbulencia

Es lo único que el sitio pronostica, y pronostica INTENSIDAD, nunca dirección. La diferencia importa: la dirección del precio a corto plazo es, en la práctica, impronosticable, y publicar "70% de probabilidad de que suba" sería una ruleta disfrazada de análisis. La intensidad sí tiene estructura predecible — los días movidos siguen a los días movidos, y cada mercado tiene un patrón horario estable. Para la decisión que realmente se toma tampoco hace falta la dirección: uno saca paraguas porque puede llover, no porque sepa de qué lado cae el agua. El número que ves es la probabilidad de que el movimiento de esa hora supere 1.5 veces lo normal para ese instrumento, calculada combinando su agitación actual (que revierte hacia su nivel normal conforme se aleja el horizonte) con la intensidad típica de cada hora de su sesión. Se usa una distribución con colas gordas (t de Student), porque la normal subestima gravemente los movimientos extremos justo cuando ocurren.

Qué NO incluye el pronóstico todavía

Tres cosas, y preferimos decirlas. Primera, y la más importante: medimos el pronóstico contra la realidad en los tres tipos de mercado, y lo corregimos con lo que encontramos. La prueba se hace siempre sobre un periodo POSTERIOR al que se usó para ajustar, para no calificarnos con el mismo examen que estudiamos. Ordena bien en los tres: la décima parte de horas que marca como más riesgosas resulta turbulenta 79 veces más seguido que la décima parte que marca como más tranquila en acciones e índices, 47 veces en divisas y oro, y 25 veces en cripto. En los tres subestimaba el nivel, así que a cada uno le aplicamos su propia curva de corrección —no una común, porque el sesgo era muy distinto entre mercados—. Después de corregir, el error promedio queda por debajo de dos puntos porcentuales en los tres, y en cripto y divisas yerra ligeramente hacia arriba, que en una herramienta de riesgo es el lado seguro. Segunda: los coeficientes de intensidad por hora ya no son inventados en ningún mercado; los tres están medidos con velas horarias reales. Durante un tiempo dijimos que los de acciones y divisas no se podían medir porque ese dato era de pago: estábamos equivocados, sí está disponible sin costo para los símbolos que usamos, y al medirlo aparecieron errores concretos (suponíamos un repunte fuerte al cierre de la bolsa que los datos no respaldan, y el pico de divisas es más marcado y más tarde de lo que creíamos). Un matiz honesto sobre el número más llamativo: buena parte de la capacidad de anticipación en acciones viene de que la primera hora tras la apertura es sistemáticamente la más movida del día. Eso es información real y útil, pero es más “medir bien algo conocido” que adivinar lo impredecible. Tercera: el calendario económico solo incluye eventos cuya fecha pudimos verificar contra la fuente oficial del organismo que la publica — hoy la Fed, el reporte de empleo (NFP) y la inflación (CPI) de EE. UU., el BCE, Banxico y los inventarios semanales de la EIA. La inflación de EE. UU. solo tiene cargada la fecha más próxima: es la única que logramos confirmar contra la fuente oficial antes de que empezara a bloquear el acceso automatizado a su calendario completo; iremos sumando el resto del año conforme podamos verificarlas. Preferimos un calendario corto y cierto a uno lleno y aproximado: si una semana no tiene eventos, decimos que no los hay.

El ajuste por sesión incompleta

La volatilidad se mide como el rango del día: máximo menos mínimo. Ese rango crece conforme avanza la jornada, así que medirlo a mitad de sesión y compararlo contra una vara que representa un día entero lo subestima siempre. Se notaba en forex: como el dato se toma de madrugada, cuando su día de 24 horas apenas empezó, los cinco pares aparecían permanentemente en calma. Ahora el rango se escala a su equivalente de sesión completa usando la raíz del tiempo transcurrido, con un tope de 2× para que un rango medido a los pocos minutos de abrir no se convierta en una tormenta inventada. Con el mercado cerrado no se ajusta nada: ahí la jornada ya terminó de formarse.

Una aclaración sobre los índices

Los índices se siguen a través de ETFs cotizados en Estados Unidos (por ejemplo, EWJ para el Nikkei o EWY para el KOSPI), porque los índices puros no están disponibles en el plan gratuito de nuestra fuente de datos. Esto tiene una consecuencia práctica que conviene saber: el precio que ves se mueve en horario de Nueva York, no en el de la bolsa local. Lo que ocurre durante la sesión de Tokio se refleja recién cuando abre el mercado estadounidense.

Fuentes de datos por categoría

Somos transparentes sobre qué está conectado a datos reales hoy y qué todavía no:

  • Criptomonedas — en vivo, vía la API pública de Binance. Sin límite práctico de créditos, así que se actualiza en cada visita real al sitio.
  • Índices — actualizado periódicamente vía Twelve Data, usando ETFs como proxy para los índices que su plan gratuito no expone directamente (ej. un ETF que replica al S&P 500 en vez del índice puro). Verificado instrumento por instrumento antes de publicarse. No es en vivo segundo a segundo: un proceso propio consulta la fuente cada hora (los más consultados) o cada 3.5 horas (el resto) y guarda ese dato — el sitio muestra siempre ese último dato guardado, con su fecha y hora reales.
  • Materias primas — mismo esquema que Índices: actualizado periódicamente vía Twelve Data (cada hora o cada 3.5 horas según el instrumento). El café, por ejemplo, todavía no tiene un proxy gratuito disponible y se muestra con datos de ejemplo, marcado visiblemente como tal.
  • Forex — desde esta actualización, los 5 pares principales (EUR/USD, GBP/USD, USD/JPY, USD/MXN, USD/COP) se actualizan cada hora con cotizaciones reales de Twelve Data, con el mismo esquema periódico que Índices y Materias primas. DXY sigue con datos de ejemplo — no es un par de divisas sino un índice ponderado, y todavía no encontramos una fuente gratuita que lo cubra.

Frecuencia de actualización

Cripto se actualiza en cada visita real al sitio (sin límite de la fuente). Índices, Materias primas y Forex se actualizan periódicamente, no en cada visita: un proceso propio consulta la fuente de datos y guarda un snapshot con su fecha y hora reales — cada hora para los instrumentos más consultados de cada categoría, cada 3.5 horas para el resto. Por eso vas a ver "Actualizado el [fecha] a las [hora]" en vez de "en vivo" en esas categorías: es la fecha real del último dato, no el momento en que abriste la página.

ExchangeWeatherexchangeweather.com